Lo divino de ser mamá


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Homenaje a las mamás de otra época

 

Una de las frases más sabias que he escuchado, es que sólo cuando te conviertes en mamá, entiendes la magnitud de la labor de la tuya y de verdad puedes agradecer todo su esfuerzo.

Hace poco conversando con amigas, recordábamos a nuestras mamás, y sin entrar en discusiones de a quien le tocó más duro, si a ellas o a nosotras, quedamos todas de acuerdo en que la labor de ellas no tienen comparación y es por esto que quiero hacerles un homenaje a aquellas mamás de otra época, a las que no les tocó tener toneladas de información de  como criar a su bebé antes de que naciera, a aquellas mamás que fueron criadas en una época en donde no recibieron nada parecido a la disciplina positiva, pero que con sus propias hijas fueron mucho más cariñosas y comprensivas .

Un homenaje a mujeres que fueron educadas para anteponer las necesidades de otros frente a las propias y que soportaron en silencio, como muchos de sus propios sueños y anhelos de mujeres se marchitaban para hacer que su hogar funcionara. Sigue leyendo

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Tips para un teletrabajo exitoso con bebés

 

Cada día es más válido y aceptado tener formas flexibles de trabajo en todo el mundo. Esto es buenísimo para las que somos mamás trabajadoras pues siempre estamos dispuestas a hacer lo que sea para estar más presentes para nuestros hijos, así que. horarios flexibles y teletrabajo, son muy BIENVENIDOS.

Yo he tenido el privilegio de trabajar en una empresa en donde tengo tiempo de teletrabajo a la semana, es por esto que quiero compartir con ustedes, algunas buenas practicas que he tenido para poder disfrutar tiempo con Sebastián, sin dejar de cumplir con mis deberes, y sin enloquecerme por sentir que me estoy perdiendo algo en la oficina. Sigue leyendo


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La culpa en la maternidad

Alguna vez una amiga me dijo que cuando te convertías en mamá, nacía también con ese bebé un sentimiento de culpa permanente en ti. En ese entonces, yo, que no tenía hijos, pensaba que ella era una exagerada, pues yo la veía haciendo súper bien su labor maternal. Pero ahora que soy mamá la entiendo y no es que tenga ese sentimiento el 100% del tiempo, pero si veo que hay muchas más razones para sentirme culpable que antes, pues cuando amas tanto, siempre quieres dar más y lo que haces hoy a veces sientes que no es suficiente.

Sin importar si es por razones maduras o inmaduras, ese sentimiento se nos cuela en el corazón, y por eso, hoy quiero exorcizar esas culpas y liberarme, pues el camino es largo y mientras más livianas lo pasemos será mejor.

  • Culpa por haber hecho una burrada el primer día que tuve a mi bebé en la casa. Al principio sentirse que no sabes nada es normal, pero que de verdad hagas algo que al bebé le duela, te marca. Yo por ejemplo lo pelé con los pañitos húmedos, sin intención, pero cuando le vi su pielcita roja a pesar de que no lloraba, mi mundo se derrumbó y lloré como una niña chiquita.
  • Culpa por ser tan poco hábil en cosas sencillas, como por ejemplo ponerle la ropa sin que se le vaya un piecito por el hueco que no es, que no logre abotonar el “maldito” botoncito a presión que odié, cuando con llanto, Sebas me pedía que lo cambiara rápido y yo entre más rápido quería hacerlo, más mal ponía los dichosos botoncitos.
  • Culpa por dejar hacer a Sebas algo que “todo el mundo” dice que es malo, como ver videos en Youtube. Cada vez que veo un artículo donde dice que el promedio de un niño de dos años en adelante, frente al tv es de una hora, me da un hueco en el estómago y pienso, todos son unos mentirosos, pues sé que hay días en donde Sebas lo ha hecho mas de ese tiempo, y a veces lo uso para tenerlo controlado mientras debo hacer algo en a casa o de trabajo.
  • Culpa por darme tiempos para mi. He leído mil artículos que dicen que debemos tomar 30 minutos diarios para nosotras mismas y creo que solo ahora que Sebas ya tiene dos años lo veo como algo más factible, pues, antes para mi era imposible, no solo porque al ser una mamá trabajadora me daba pesar no estar con él cuando llegaba a la casa, sino porque además dentro de mi, hay un sentimiento que cuando vuelvo a estar sola, no siento ese placer que tantas dicen, me siento incompleta y termino viendo fotos de Sebas, así que de verdad ahí todavía tengo un reto.
  • Culpa, por ir a algún evento con otras mamás y las veo divinas arregladas como si su vida fuera perfecta y yo he llegado en tennis y cola de caballo. Ese si que es golpe bajo, como si ellas supieran algo que yo no.

En fin creo que la lista se va alargando mientras más lo pienso, pues cuando sentimos que vamos en contra de lo “correcto”, se prende esa alarmita dentro del corazón; pero yo les confieso que cuando veo a mi hijo aprendiendo a vestirse solito o que me dice veamos videos abrazados, doy gracias porque a pesar de toda esa imperfección, por nada del mundo me quiero perder su vida y entonces me digo a mi misma: que me arda en el infierno, pero somos felices.


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Tips para escoger el colegio de tu hijo

Cuando vas a escoger el Colegio de tu hijo hay dos tipos de papás, los que ya tienen casi decidido a cual colegio quieren que su hijo entre, por alguna característica en particular o simplemente es el que ya conocen y por eso van a la fija.

Y existimos los papás “evaluadores”, como Juanca y yo, que buscamos entre varias alternativas, que miramos varias ofertas, que indagamos y preguntamos a cuantos pudimos, en fin; los que hacen la tarea de la forma más larga.

Después de este largo camino recorrido y de haber encontrado ya nuestra opción de Colegio para Sebas, quiero compartir algunos aprendizajes, para los que apenas van a empezar y que se sientan identificados con el tipo de papás “evaluadores”, como nosotros:

  • No se dejen llevar por colegios que dicen que son buenos para todo. La verdad me dieron desconfianza porque nadie es bueno para todo y  todos los colegios tienen una esencia, así que yo me enfoqué en aquellos colegios a los que les vi muy clara su esencia o filosofía. Aunque muchos han evolucionado con el tiempo, si conoces su historia y filosofía y estás de acuerdo con estas, lo nuevo será valor agregado.
  • Si alguien les recomienda algún colegio que no tenían dentro de sus opciones pero les causa alguna inquietud, no se cierren y vayan a visitarlo. Yo comencé con opciones cerradas en mi mente, y tanto para la guardería de Sebas, como para el colegio; los que terminamos eligiendo, fueron los que me recomendaron durante el camino y no los inicialmente pensados. Así que la recomendación  de otros papás puede ser útil, pero solo como referenciación, ya que si necesitas argumentos racionales para tomar la decisión, se vuelven una fuente poco confiable, pues es muy raro escuchar a un papá que no esté feliz con el colegio en el que tiene metido a su hijo.
  • Hablar con egresados y profesores del colegio. No en todos pude hacerlo, pero usar esta herramienta me sirvió, para darme cuenta que muchos que pintan “palomitas en el aire”, y no son tan espectaculares al final. De todas maneras estos testimonios debes tomarlos con pinzas, porque no a todo el mundo le va igual. Yo por ejemplo les pedía que me dieran casos de cosas que sucedían en general en el colegio, para estar lo menos sesgada posible, sobre todo frente a las críticas. La opinión de los profesores es muy chevre porque te dicen en que están pensando sus directivas.
  • Pregunten que tipo de niños se adecua mejor a la metodología del colegio. Si bien nuestros niños están pequeños, esto les dará una idea del tipo de exigencia y vida escolar que tendrá su hijo. La verdad muy pocos colegios analizan el niño como parte del proceso de ingreso, con esto, me parece que se pierde algo fundamental para garantizar que tanto ellos como nosotros vayamos más a la fija.

Después de esta búsqueda pensaba, que en la vida he conocido gente espectacular, y que ha estudiado en colegios donde yo no quiero meter a Sebas, por lo tanto rectifiqué que gran parte de la influencia en la construcción de ese ser buen ser humano que quiero que sea mi hijo cuando sea grande, depende de nosotros.

Finalmente, lo mejor es tomárselo con calma, pues, más allá de esa ilusión que uno compra cuando ve el colegio y va a las reuniones, la última palabra la tendrá el  niño, quien será el que vaya todos los días y será quien nos diga que tan acertada fue nuestra decisión.