Lo divino de ser mamá

Hacemos Colecho y qué?

1 comentario

El término “colecho” llegó a mi antes de tener a Sebas, cuando por casualidad leí un artículo que hablaba del tema. Con todas las hormonas alborotadas, aquel artículo que hablaba de la necesidad de los bebés de sentir la piel y el calorcito de su mamá, me llegó al corazón.

Cuando ya tuve a Sebas, recuerdo la primera noche en nuestra casa: cuando nos fuimos a dormir y ante cualquier sonido de Sebas yo saltaba como un resorte de mi cama y me encontraba con la mirada “inquisidora” de Lupe, mi perrita que me decía como:” Ey haz algo para que se calme” y yo no tenía ni idea que hacer y ahí preciso en ese momento bajo la presión del llanto de Sebas y la mirada de Lupe, lo único que se me ocurrió fue pegarlo de la teta. Pasé toda la noche sin dormir porque estaba sentada alimentándolo como me habían enseñado en la clínica y si bien había logrado que el bebé se calmara, yo no podía del dolor en la nalga y en los brazos… sentía que en cualquier momento no iba a ser capaz de hacerlo más. En medio de lágrimas le dije a Juanca: “¿Será que no voy a poder?”…

Afortunadamente esa noche llego a su fin y al otro día, ya con otra perspectiva más positiva y después de recibir la visita de Nora Leche que me enseñó varias posiciones para alimentar a Sebas, ya fuera acostada o con almohada, todo era mucho más cómodo. Así que esa noche cuando Sebitas lloró, yo simplemente sentí que ese moisés al lado de mi cama era súper lejano y que quería tener a mi bebé conmigo, así que lo pasé para dormir con nosotros. Juanca al comienzo se asustó por miedo a estriparlo, pero jamás lo hizo y yo por otro lado me sentía como cuando estaba en la barriga al rodearlo con mi cuerpo en forma de media luna y dándole su leche a demanda. Fue un pacto sellado con el silencio de la noche, en donde todos decidimos seguir durmiendo juntos y siendo muy felices.

Esta experiencia ha sido muy positiva para todos por muchas razones, aquí les contaré porqué:

  • Tanto Juanca como yo, sentíamos que cuidábamos más fácil del niño. Si Sebas se quitaba la cobija no importaba, pues nuestro calor siempre lo mantuvo abrigado, nos despertábamos a revisarlo y cuando cogimos confianza, sólo con la mano y los ojos cerrados lo tocábamos como diciéndole “aquí estamos”.
  • Hemos dormido bien gran parte del tiempo y yo creo que eso nos ayudó a no sentir tan fuerte el trasnocho esos primeros meses. Alimentar al bebé por la noche fue mucho más fácil y si bien no les diré que dormía como una piedra, pues a veces Sebas se despertaba sin razón alguna y me pedía que lo ayudara a dormir; si siento que estaba con mejor actitud que otras mamás en el día y creo que eso se debió en parte a que dormí mejor que muchas que se tenían que levantar en la noche.
  • Para mi, que soy una mamá trabajadora, la noche se volvió un tiempo que también contaba para acariciar, abrazar y compartir; así fuera dormidos.
  • Nunca sentimos que el colecho, en especial, afectara nuestra vida sexual. Creo que esta, como todo en nuestras vidas se tuvo que transformar a la luz de una gran comprensión frente al cansancio y al enfoque de nuestra atención en Sebastián. Pero así como todos los temas de la vida; con mucha comunicación, paciencia y amor hemos logrado retomar ese sentimiento de “pareja” (los que han vivido estos primeros meses con un bebé, saben a que me refiero).
  • Sebas no siente que la cama de los papás sea ese espacio prohibido y anhelado para dormir de vez en cuando, no tiene esa ansiedad por querer algo que sabe que no “debe”, porque tenga que dormir en su cama. Sé de varias mamás que dicen que sus bebés duermen solos desde muy peques, pero que después cuando ya son grandes y pueden expresarse, ya nadie los puede sacar de la cama de los papás y es una constante lucha.
  • En cuanto a la “independencia”, que es una de las razones por las que sacan a los bebés a dormir solos desde pequeños, sólo les diré dos cosas: la primera es que los bebés no están en la etapa de la vida para la independencia de los papás, sino por el contrario, en esta etapa es donde ellos se nutren de nosotros, para después salir al mundo solos cuando sean más grandes;  y la segunda es que dentro de lo que se puede tomar como independencia en esta etapa, Sebas es un de digno representante, pues “todo lo quiere hacer solo”, además, quiere participar en todas las actividades de la vida cotidiana de manera alegre y por ejemplo con su entrada a la guardería, su adaptación, ha sido muy buena. Así que creo que en esto no me puedo quejar.

Algo súper importante de este colecho es que ha sido todo el tiempo en acuerdo con Juanca. Es por esto, que, cuando hace poco me dijo:”amor, creo que ya es hora de que Sebas duerma en su cama”; para mí eso no tuvo discusión, pues la base de esta decisión es que sea compartida por los dos. Además siento que Sebas ya tiene dos años y medio y que ya estamos cerrando un ciclo para todos.

Cuando tomamos la decisión pensamos que sería súper difícil y nos ha sorprendido que él ha pasado derecho y sin problemas las noches. No quiero cantar victoria aún, porque el tiempo nos irá diciendo como se va sintiendo él, solo sé que no me arrepiento de  haberlo hecho y que definitivamente no es algo que dura para toda la vida.  Igual si él vuelve a necesitar el calor de nuestra cama siempre la tendrá a su disposición.

No pretendo crear polémica, pues cada quien tiene su forma de dar a su hijo lo mejor, solo quiero compartir mi historia para aquellos que sienten inquietudes al respecto. Además, nadie puede negar, que no sólo es por ellos, sino que para nosotros estar acurrucados al rededor de esos bracitos, o despertarse para sentir su respiración y maravillarse del milagro de la vida, es algo que no tiene precio.

Aquí les dejo un link que les puede servir: http://www.colecho.com/colecho-y-la-vision-de-carlos-gonzalez/

 

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Autor: mamasdiva

Soy una mamá, amateur de yoga, amante de la moda y estoy en búsqueda de oportunidades de emprendimiento. Esta mezcla hace que mi vida sea emocionante y llena de sorpresas y aprendizajes que quiero compartir en este blog.

Un pensamiento en “Hacemos Colecho y qué?

  1. Totalmente de acuerdo, soy una defensora del colecho por el vínculo, seguridad, apego que genera, porque me permite estar descansada y dormir bien, porque mi bebé es tranquilo y autónomo gracias a la confianza de sentirse amado.

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