Lo divino de ser mamá


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Entrada el colegio, un reto de confianza y libertad

Este post lo hice, porque pensé, que la entrada de Sebas al colegio, había sido algo sencillo, pero después de hablar con alguien sobre este proceso, me di cuenta de lo que ha significado en mi corazón: un proceso de duelo profundo.

El ingreso de Sebas a la guardería no había sido traumática, pues allí lo trataban como en una familia y yo lo podía llevar y recoger;  así que nos veíamos varias veces al día y todo el proceso era tranquilo y feliz. Yo pensaba, que a pesar de la diferencia entre la guardería y el colegio, este cambio se llevaría con facilidad; pero uno nunca sabe cuando es que van a salir las pruebas de la vida.

Tuvimos el proceso de inducción del colegio y todo se veía muy bien. Pero cuando Sebas llegó a la casa, en su primera semana; no llegó radiante, ni feliz, ni diciéndome que quería regresar; por el contrario, su actitud fue más bien de quedarse callado, y yo solo me imaginaba que era lo que pasaba… pues no lo veía súper feliz, pero igual, él iba todos los días, sin llorar o replicar.

Pasada esa primera semana, decidí llevarlo un día en la mañana para ver como era el tema y cuando le dije que lo iba a llevar, se puso triste porque no se iba a ir en la buseta (primera sorpresa mía), después llegamos al colegio y él estaba tranquilo, me mostró el parque con orgullo y cuando entramos al salón se fue a su puesto (segunda sorpresa, pensé, que se iba a quedar pegado de mi pierna); y yo conversé con la profesora para que me contara como iba con la comida y los amigos; y ella me dijo que todo iba bien, que todo era cuestión de costumbre. Me fui y Sebas se quedó tranquilo; incluso sentí que mi presencia no era necesaria en ese momento.

Mi conclusión fue que sí, es un gran cambio, que sí, nos extrañamos, pero cuando ellos llegan allá, ya se empeliculan con el cuento y pasan rico.

Hoy después de varios meses, Sebas ya tiene mejor amigo, lleva las fotos mía y de mi esposo en el morral para cuando le hagamos falta; y todas las mañanas cuando lo estoy despertando;  hacemos una oración de agradecimiento:  “Agradecemos por el colegio y mi trabajo, y porque hoy será un día maravilloso y le pedimos  a los angelitos de la guarda que nos ayuden para ser unas personas amorosas y felices; y si encontramos algún reto en el día que nos parezca difícil, nos den la persistencia para volver a intentarlo”. Esta oración, es una afirmación que nos ayuda a los dos, a visualizarnos en un día lleno de paz y capaces de enfrentar los retos.

La entrada de Sebas al colegio, ha sido para mi,  su primera salida del hogar a un espacio en donde ha comenzado a percibirse como una persona aparte de nosotros, por primera vez. Con esto, me he dado cuenta que, ahí es en donde se concentrará de ahora en adelante mi labor como mamá, es decir, en estar sin estar todo el tiempo, simplemente ayudándole a construir sus alas en casa, para que pueda desplegarlas con comodidad y libertad en el mundo.

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Meditaciones en el baño

Si bien, toda nuestra vida el baño ha sido el espacio, en donde reflexionamos, nos decimos como nos vemos, ensayamos discursos y nos ponemos lindas; durante la maternidad, este lugar, que nos conoce mejor que muchos ex novios (jajaja), se convierte en un santuario de los 5 segundos de paz que a veces logramos tener, así sea con alguien esperando al otro lado de la puerta, diciendo: “mami, yo te acompaño”.

Yo no he sido la excepción a esta regla y el baño ha sido un lugar que se me ha vuelto terapéutico, al punto de que ahora que Sebas ya tiene 4 años y tengo un poco más de tiempo para mi, sigo teniendo mis meditaciones de 15 minutos en el vestier del baño en las noches, pues en ese espacio, me siento acogida y  el silencio y la oscuridad me llenan de una profunda paz.

Durante estos 4 años de maternidad, a través de mis meditaciones en el baño, me han llegado unos  “mantras”, que son unas  frases que han sido fundamentales para lograr mi paz, para aceptarme como soy y para seguir avanzando con todos los cambios que se viven a diario en la vida y en la maternidad.

Repetir estos mantras o frases,  me ha servido como polo a tierra en momentos de crisis, como grito de lucha para comenzar el día, o simplemente como distractor y relajante para mi loca mente, que a veces no me deja dormir.

  • Mantra de la paciencia: Lo uso cuando me salí de la ropa con Sebas, cuando me siento la peor mamá del mundo, porque él quería quedarse jugando y yo sólo lo acosé durante la tarde para que hiciera lo que yo necesitaba. “Yo soy mucho más que ese ser que hoy fui, yo soy puro amor y pura luz”.

 

  • Mantra para la incertidumbre: Este lo uso cuando estoy a punto del colapso nervioso, porque nada salió como yo lo esperaba, llegué tarde a mis citas, Sebas lloró y yo me sentí mal, etc, etc.  Mientras inhalo “Llegan a mi toda la paz y sabiduría del mundo, todo estará bien”, mientras exhalo ” libero todo el estrés y necesidad de control”.

 

  • Mantra del amor propio: Este lo uso cuando estoy muy cansada, siento que no di lo esperado, siento ganas de llorar y no sé porque; cuando solo llegan a mi mente frases que me descalifican en todos los roles que tengo. Me imagino a mi misma como una bebé indefensa y me doy amor como si yo fuera mi mamá, mientras me repito:”Eres un ser perfecto tal como eres”.

 

  • Mantra de  amor libre. Cuando Sebas está en alguna etapa que sé, que es importante en su vida y no quiero contaminarlo con mis nervios, como el ingreso a la guardería o el colegio. Me lo imagino feliz y tranquilo y  le digo “tu eres tú y yo soy yo, cada quien con su propia vida”.

Me imagino que todas tenemos nuestros rituales de calma y aceptación, espero que al compartirles los míos, logren sacar mejor provecho a esos segundos “sagrados en el baño” de cada una.


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¿Tengo un hijo hiperegalado?

Desde que Sebas nació he estado debatiéndome entre mis pensamientos que me empujan a darle una vida no tan “llena de cosas materiales”, pero por muchos factores del entorno, he terminado por cumplir con muchas de las modas consumistas de la época: le compré las cosas cuando iba a nacer en Miami, le hemos hecho fiestas grandes en sus cumpleaños y tiene muchos muchos juguetes. Esto sin contar que es nieto único por las dos familias, así que todos quieren darle algún regalo en las fechas especiales.

Cuando Sebas nació peleaba con la influencia de su entorno occidental, que es en el que vivimos, con internet, tv y nuevos muñequitos que salen al mercado cada dos meses;  pero con el tiempo y la forma como mi hijo ha ido adaptándolos en su vida, me he dado cuenta que el problema, no son tanto las cosas materiales en sí; pues todos los papás sin importar nuestro ingreso, cuando se puede, nos gusta darle a los hijos regalos y experiencias lindas; y creo que esto es parte también de esa energía de abundancia que podemos enseñarles;  que ellos sientan que pueden lograr lo que quieren en la vida, sin dejar de valorar lo realmente importante.

En esta navidad después de ver miles de videos sobre los niños “hiperegalados”, cuando estaba en la tienda de juguetes escogiendo con Sebas su regalo y en medio de pensamientos internos sobre, ¿será que lo “hiperregalé”?, incluso, a pesar de que tratamos de darle sólo un regalo en las fechas especiales; llegó a mi, un pensamiento diferente que me decía: ¿Porque en vez de pelear con lo que le tocó vivir, mejor veo cómo le saco el mejor provecho a la situación?.

Yo sé que a muchos nos criaron con la creencia, de que si los educamos en la “carencia”, los niños aprenderán a valorar más, pero a veces creo que ese paradigma es el que, nos ha influenciado en la forma de actuar de nuestra generación; que busca siempre, “tener cosas”. Yo creo que si nos enfocamos en ayudarles a los niños a administrar muy bien la abundancia con la que han nacido, les brindaremos las herramientas para que ellos procuren siempre mantenerla.

Más allá de darles cosas, en lo que tenemos que poner mayor cuidado los papás, es en los significados que le damos a esos nuevos recursos que están recibiendo nuestros hijos y como los ayudamos a que estos sean un vehículo para aprovechar más sus vidas.

Es por esto, que considero que:

No hay problema en comprar las cosas en Miami, pero sin olvidar, que nada reemplazará el valor de tus brazos y tu calorcito en el desarrollo de tu bebé.

Hazle las fiestas de cumpleaños grandes, pero examina que es lo que le estás enseñando cada año y hazlo consciente de esto, pues sus mayores regalos serán esos nuevos aprendizajes.

Cómprale antojos, pero dedica el tiempo necesario y la atención para jugar con él, disfrutarlos y enseñarle a tenerlos de manera adecuada.

Y eso si; es tu responsabilidad, que él sepa que cuando no se pueda comprar algo, no se caerá el mundo, pues ya tiene en si mismo el poder para ser feliz.


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Quiero que mi hijo sea un “hombre de verdad”

Tengo varias amigas muy activas en el tema de la igualdad de género y con todos los casos e información que hablan sobre ese tema, he sentido do

 

s cosas: la primera es que me he sensibilizado e incluso conscientizado más del machismo que me rodea e incluso de las ideas machistas que acepto en mi vida; y la segunda es que el tener un hijo hombre me invita a cuestionarme sobre mi responsabilidad y cómo inculcarle ideas de igualdad de género y respeto.

En medio de esta reflexión, comencé a notar que por haberme criado en un mundo lleno de niñas, nunca había sido consciente de los efectos negativos del machismo no sólo para las mujeres, sino también para los hombres….

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Cuando sabes que estás con el pediatra ideal para ti

Cuando quedé embarazada nunca me estresé por escoger pediatra, pues un gran amigo de mi esposo lo es; así que ese tema no estuvo en discusión cuando quedamos embarazados de Sebastián.

A pesar de esto, nada nos aseguraba en ese entonces que la relación, médico-paciente fuera a tener éxito; pero hoy después de casi 3 años, puedo decir, porque siento que estoy con el médico indicado para mí.

Les extrañará que les hable de mí y no de Sebas, pero la verdad que temas como, qué sientas que el médico es profesional y sabe lo que hace, es lo mínimo básico que sé que todas buscarán, pero si de verdad quieren tener un socio en la crianza de su hijo aquí les cuento temas que para mí han sido vitales: Sigue leyendo


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Más autonomía para nuestros hijos, sacándole provecho al “Yo solo”

Desde que Sebas nació siempre me ha sorprendido el grado de independencia de su carácter. Sebas fue un bebé activo, que quería comerse el mundo con sus ojos, que siempre estaba auto-retándose para lograr moverse. Recuerdo cómo miraba a los niños correr en el parque y desde que pudo sentarse, buscó rápidamente podérse pegar de cuanta silla, pared o mueble encontraba. Para Sebas la gateada fue un breve peaje que pagó para lograr explorar y recorrer con toda la rapidez que le daban sus piernas. Y cuando pudo caminar o mejor “correr”, comenzó a ensayar la forma de brincar…. y bueno así comenzó su vida, viendo a niños más grandes hacer cosas que él quería hacer y luego intentar hacerlas con total determinación.

Yo pensaba que esto era algo muy de la personalidad de Sebas, pero esta semana en una conferencia con el pediatra Carlos González, entendí que esto es algo natural en todos los niños. Él les llama las “ventanas de oportunidad”, Sigue leyendo


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No quiero educar a mi hijo para que sea un “Messi”

Y no lo digo por Messi, a quien admiro por su carrera, sino porque no quiero educar a mi hijo inculcándole ser el súper, “re-contramejor”, de alguna cosa, no quiero educarlo para que crea que tiene que salvar el mundo él solo, no quiero educarlo para que sienta que si no cumple con la expectativa de otros entonces no sirve. 

Todos los días, la vida nos demuestra que eso de “crear modelos idílicos”, es la pérdida de tiempo más grande del mundo, pero nosotros, seguimos  insistiendo y si entonces antes era Falcao,  y el pobre se lesionó; ahí quedó James…. de verdad que no tenemos límite… parecemos borregos, como locos buscando algo que nos muestre esa figura de éxito que no existe en nuestras propias vidas. Sigue leyendo


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Adiós a la presión social en la maternidad

A pesar de que todos los días rezo, a pesar de que todos los días me digo frases de aliento; me da mal genio conmigo misma porque me sigue importando lo que dicen los demás y no es que me trasnoche pensando en eso, pero si lo siento cuando estoy fuera de mi casa con Sebas; Sigue leyendo


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Hacemos Colecho y qué?

El término “colecho” llegó a mi antes de tener a Sebas, cuando por casualidad leí un artículo que hablaba del tema. Con todas las hormonas alborotadas, aquel artículo que hablaba de la necesidad de los bebés de sentir la piel y el calorcito de su mamá, me llegó al corazón. Sigue leyendo


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Consejos de Mamás Trabajadoras: Catalina Aristizabal

Profesional Independiente, Empresa: ProsperiT Team International

Me encanta la historia de Catalina, porque es una mujer luchadora, que ha sido capaz de lograr que tanto su trabajo, como su vida personal, sean el reflejo de una historia auténtica, llena de disciplina, disfrute y dedicación. Mil gracias Cata, por compartir con otras mamás aquellas premisas que has tenido en tu vida para lograr el éxito profesional, sin dejar de darle a tus hijos lo más importante.

 

  1. ¿Qué es lo que más te inspira de tu trabajo?

Poderle ayudar a las personas a convertirse en la mejor versión de sí.

  1. ¿Qué crees que es lo más valioso que aprenderá tu hijo por tener una mamá trabajadora?
  • Aprenderá a ponerse metas, la satisfacción de cumplirlas y el esfuerzo que se requiere para alcanzarlas.
  • Aprenderá a que para lograr lo que uno quiere, debe tomar la decisión de querer lograrlo, usar su inteligencia emocional para tomar acción, y a desapegarse del resultado.
  1. ¿Si pudieras cambiar algo de tu trabajo para estar con tus hijos qué sería?

Poder organizar mejor mi tiempo para dedicarme toda la tarde a estar con ellos.

  1. ¿Cuáles son las 3 claves de éxito que aplicas a tu vida para llevar la vida de una mamá trabajadora?

Paciencia, Persistencia, y pasión por lo que hago.

  1. Sin importar que tan feliz seamos con nuestros trabajos, cuando comienzas a trabajar es un momento que por lo general es triste y con algo de culpa. ¿Qué le dirías a una mamá que a entrar de su licencia de maternidad a su trabajo para que se sienta mejor?

Que deje su trabajo, si es que este no le permite estar sino sólo pocas horas con sus hijos… que los disfrute y los abrace! Y que más bien emprenda un negocio que le permita estar con ellos.