Lo divino de ser mamá


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¿Tengo un hijo hiperegalado?

Desde que Sebas nació he estado debatiéndome entre mis pensamientos que me empujan a darle una vida no tan “llena de cosas materiales”, pero por muchos factores del entorno, he terminado por cumplir con muchas de las modas consumistas de la época: le compré las cosas cuando iba a nacer en Miami, le hemos hecho fiestas grandes en sus cumpleaños y tiene muchos muchos juguetes. Esto sin contar que es nieto único por las dos familias, así que todos quieren darle algún regalo en las fechas especiales.

Cuando Sebas nació peleaba con la influencia de su entorno occidental, que es en el que vivimos, con internet, tv y nuevos muñequitos que salen al mercado cada dos meses;  pero con el tiempo y la forma como mi hijo ha ido adaptándolos en su vida, me he dado cuenta que el problema, no son tanto las cosas materiales en sí; pues todos los papás sin importar nuestro ingreso, cuando se puede, nos gusta darle a los hijos regalos y experiencias lindas; y creo que esto es parte también de esa energía de abundancia que podemos enseñarles;  que ellos sientan que pueden lograr lo que quieren en la vida, sin dejar de valorar lo realmente importante.

En esta navidad después de ver miles de videos sobre los niños “hiperegalados”, cuando estaba en la tienda de juguetes escogiendo con Sebas su regalo y en medio de pensamientos internos sobre, ¿será que lo “hiperregalé”?, incluso, a pesar de que tratamos de darle sólo un regalo en las fechas especiales; llegó a mi, un pensamiento diferente que me decía: ¿Porque en vez de pelear con lo que le tocó vivir, mejor veo cómo le saco el mejor provecho a la situación?.

Yo sé que a muchos nos criaron con la creencia, de que si los educamos en la “carencia”, los niños aprenderán a valorar más, pero a veces creo que ese paradigma es el que, nos ha influenciado en la forma de actuar de nuestra generación; que busca siempre, “tener cosas”. Yo creo que si nos enfocamos en ayudarles a los niños a administrar muy bien la abundancia con la que han nacido, les brindaremos las herramientas para que ellos procuren siempre mantenerla.

Más allá de darles cosas, en lo que tenemos que poner mayor cuidado los papás, es en los significados que le damos a esos nuevos recursos que están recibiendo nuestros hijos y como los ayudamos a que estos sean un vehículo para aprovechar más sus vidas.

Es por esto, que considero que:

No hay problema en comprar las cosas en Miami, pero sin olvidar, que nada reemplazará el valor de tus brazos y tu calorcito en el desarrollo de tu bebé.

Hazle las fiestas de cumpleaños grandes, pero examina que es lo que le estás enseñando cada año y hazlo consciente de esto, pues sus mayores regalos serán esos nuevos aprendizajes.

Cómprale antojos, pero dedica el tiempo necesario y la atención para jugar con él, disfrutarlos y enseñarle a tenerlos de manera adecuada.

Y eso si; es tu responsabilidad, que él sepa que cuando no se pueda comprar algo, no se caerá el mundo, pues ya tiene en si mismo el poder para ser feliz.

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Lo que he aprendido de los hombres al tener un hijo

 

Por alguna razón extraña del destino, mi vida en general había estado rodeada de más mujeres que hombres, pues en mi familia tenía más primas, sólo tenía muy pocos tíos y la relación con mis abuelos hombres fue muy poco cercana; por otro lado estudié en un colegio de niñas y en mercadeo es normal trabajar con más mujeres que hombres.

Así, que a parte de lo que he conocido con mis parejas, tengo la estructura educacional de la típica princesita, a la que le gustaron las Barbies y en general temas muy femeninos toda su vida; y con muy poco contacto con los deportes, las construcciones, el humor burdo y demás temas masculinos.

Cuando me dijeron que iba a tener un hijo hombre, en la familia todo el mundo estaba feliz, porque era un respiro en medio de tanta mujer y yo sentí que sería la mejor aventura de mi vida, pues sería disfrutar la vida desde otro punto de vista y por otro lado pensaba: al fin entenderé “el porqué” de tantos comportamientos de los hombres. Sigue leyendo