Lo divino de ser mamá


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Cuando sabes que estás con el pediatra ideal para ti

Cuando quedé embarazada nunca me estresé por escoger pediatra, pues un gran amigo de mi esposo lo es; así que ese tema no estuvo en discusión cuando quedamos embarazados de Sebastián.

A pesar de esto, nada nos aseguraba en ese entonces que la relación, médico-paciente fuera a tener éxito; pero hoy después de casi 3 años, puedo decir, porque siento que estoy con el médico indicado para mí.

Les extrañará que les hable de mí y no de Sebas, pero la verdad que temas como, qué sientas que el médico es profesional y sabe lo que hace, es lo mínimo básico que sé que todas buscarán, pero si de verdad quieren tener un socio en la crianza de su hijo aquí les cuento temas que para mí han sido vitales:

  1. Me siento Escuchada. Desde el comienzo él siempre ha sabido escucharme y toma en cuenta todo lo que le digo y como me siento para darme su direccionamiento. Para mí esto ha sido fundamental, pues a veces sin darme cuenta me siento que le conté un montón de cosas de mis frustraciones sobre como cuido a Sebas y él súper querido las escucha y usa esa información para darme la mejor recomendación.
  1. Respeta nuestra forma de vivir. Por ejemplo cuando Sebas cumplió 6 meses nos dijo: bueno creo que es hora que vayan sacando a Sebas de la cama pues cuando sea más grande tiende a ser un proceso más difícil; pues en la medida que tienen mayor consciencia, tienen más miedos. Juanca y yo lo miramos con cara de ternero degollado pues estábamos felices durmiendo los 3. Así que le dijimos que nosotros creíamos en el colecho. Él Simplemente nos miró y nos dijo: siempre y cuando los 3 sigan siendo felices, no hay problema. Sin juzgar.
  1. Tiene el mismo nivel de intensidad que yo. Esto me parece fundamental, pues yo tiendo a ser tranquila, entonces me gusta que mi doctor, no me llene de miedos o recomendaciones “por si de pronto” o de miedos por cosas que aún no han pasado. Esto se lo agradezco en el alma; pues siempre nos ha hablado con claridad, sin exagerar. Por ejemplo Sebas tuvo unas dificultades con el sistema urinario de bebé y él nos explicó que era un proceso que se demoraba años y que debíamos esperar a que Sebas tuviera dos años para ver si se había terminado de desarrollar el órgano que aún no funcionaba del todo bien. Durante esos dos años, no nos volvió a torturar con el tema, solo hasta que llegó la fecha indicada. En la cual recordó lo que habíamos definido y lo hicimos tal cual.
  1. Es práctico. Desde el primer paseo que tuve con Sebas me aconsejó como armar un botiquín con todo lo necesario para las molestias básicas de los niños con el cual me siento súper tranquila, no solo en los viajes, sino que me dio como un conocimiento básico de lo normal que puede tener el bebé como diarreas, cólicos, dolores de oído, irritación en los ojos, etc. Y como tratarlos de manera correcta. Cabe anotar que nunca me auto-diagnostico, pero digamos que ya cuento con la caja de herramientas básicas para seguir las instrucciones que él me da, cuando a Sebas le ha dado alguna de estas enfermedades.
  1. Encuentra las palabras adecuadas para enseñarme a dimensionar los dolores o enfermedades de Sebas. Siempre recuerdo sus sabias palabras: “A las 3 am, el dolor se percibe el triple”. Esta fue su primera indicación cuando comenzamos a vernos y la verdad, siempre con todo el respeto me ayuda a entender la gravedad de las cosas desde una visión objetiva, que me sirve para manejar mejor las situaciones, como cuando por ejemplo, con los cólicos del recién nacido me dijo: tienes que tener paciencia 3 meses. Con esta aclaración del tiempo que le duraría la situación,  yo estuve más confiada que era algo normal. Preciso a los 3 meses pasaron los cólicos.

Y por último pero no menos importante tiene una paciencia infinita, me ha explicado temas que las mamás por ansiosas volvemos a preguntar mil veces, en ocasiones  porque se nos olvida lo que dijo y en otras,  porque simplemente creemos que es algo diferente; pero él con toda la paciencia vuelve y me explica y me recomienda todo como si fuera la primera vez.

Tengo la fortuna de contar con el pediatra ideal, que, es el profesional  idóneo para la salud de mi bebé,  el mejor árbitro para resolución de diferencias en opiniones , un  cómplice seguro para aminorar dolores y sobre todo un gran apoyo cuando nos sentimos inseguros o con ansiedad por el bienestar de nuestro hijo.

 

 

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Más autonomía para nuestros hijos, sacándole provecho al “Yo solo”

Desde que Sebas nació siempre me ha sorprendido el grado de independencia de su carácter. Sebas fue un bebé activo, que quería comerse el mundo con sus ojos, que siempre estaba auto-retándose para lograr moverse. Recuerdo cómo miraba a los niños correr en el parque y desde que pudo sentarse, buscó rápidamente podérse pegar de cuanta silla, pared o mueble encontraba. Para Sebas la gateada fue un breve peaje que pagó para lograr explorar y recorrer con toda la rapidez que le daban sus piernas. Y cuando pudo caminar o mejor “correr”, comenzó a ensayar la forma de brincar…. y bueno así comenzó su vida, viendo a niños más grandes hacer cosas que él quería hacer y luego intentar hacerlas con total determinación.

Yo pensaba que esto era algo muy de la personalidad de Sebas, pero esta semana en una conferencia con el pediatra Carlos González, entendí que esto es algo natural en todos los niños. Él les llama las “ventanas de oportunidad”, es decir, momentos de la vida en que los seres humanos nos sentimos naturalmente motivados a hacer  algo. El doctor decía que como padres debemos estar atentos a estos momentos y dejar que los niños sigan sus impulsos, para que puedan aprender a ser auto suficientes de manera más fácil. Cuando una “ventana de oportunidad” se deja pasar y no se le permite al niño hacer lo que él desea, después, enseñarle ese comportamiento es más difícil, pues el niño ya tiene un aprendizaje amañado por nosotros. Esto, por ejemplo se evidencia mucho en el caso del tetero. Según estudios, un  niño desde los 5 meses de edad puede comenzar a sentir interés por la comida complementaria a la leche materna e incluso al año ya está totalmente preparado para comenzar a tomar su leche en vaso. Pero en muchos casos los papás cuando vemos esos comportamientos en el bebé, por facilidad nuestra de que no se riegue la leche y que se lo beba más rápido, le dejamos el tetero y ya cuando el niño tiene 3 años es mucho más difícil hacer que lo deje.

En nuestro caso creo que hemos tenido la fortuna de aprovechar muchas ventanas de oportunidad de Sebas y aquí les quiero compartir las que hemos potenciado y cómo esto nos ha servido mucho; para que él sea más independiente y en algunos casos, nosotros comencemos también a bajarle al estrés de tener que hacerle todo al bebé.

Como les conté al comienzo de este artículo, con la parte del desarrollo físico hemos sido “amplios” en “dejarle” hacer lo que él casi siempre quiere. Y por qué, esas palabras entre comillas, pues porque hay que tener claridad, que el dejarlo hacer no implica que lo dejemos solo haciendo las cosas, sino que por el contrario estemos a su lado, pegados o adecuando las condiciones para que pueda llevar a cabo sus retos pero de manera segura. Estas cosas que hemos hecho, no tienen obviamente ninguna validez ciéntifica, ni se las estoy recomendando, pues he percibido como otros papás a veces nos miran con cara de “se enloquecieron”, pero siento que a nosotros y sobre todo a Sebas le han servido.

Juanca y yo siempre hemos estado de acuerdo en que a Sebas cuando se le mete hacer algo en su cabeza, lo intenta hacer por todos los medios que pueda. Es por esto que preferimos tomar parte activa de estas exploraciones para que él, pueda saciar su curiosidad, pero siempre con nuestro apoyo y consejo.

Entre las cosas que hemos hecho es que cuando comenzó a querer brincar de su cama al piso, lo adecuamos con colchones, almohadas y cobijas e hicimos varias noches rumba de brincar y brincar y brincar… mientras brincaba siempre hablábamos con él de la importancia de tener claro un ambiente adecuado y con losmpapás. Al parecer estas palabras le llegaron porque después él solito traía las almohadas y las cobijas y armaba el “espacio seguro” y luego nos invitaba, orgulloso a su fiesta de brincos.

Y así siempre cuando él quiere brincar de un muro o subirse a él, en vez de decirle un nooooooo rotundo, siempre tratamos de mirar si puede hacerlo de manera segura y si aún es muy alto para él, lo subimos pero ahí si, pegado de nosotros. Siempre hacemos que el sienta que calmó su curiosidad. Y esto es muy importante porque el hecho de que él salte hoy en la cama, no quiere decir que lo va a seguir haciendo el resto de su vida. De hecho hace mucho tiempo ya dejó de hacerlo.

Con la comida, también cuando estaba bebé de 7 meses en adelante, le comenzamos a dar trozos de fruta, luego pollo y hoy de dos años y medio siempre coge su cuchara y come solito. A veces hace algunos regueros, otras veces nos descresta  comiendo como todo un profesional y otras manda todo a la porra, pues le encanta hacer charcos de jugo para que pasen los camiones. jajaja.

Otras de sus “ventanas aprovechadas” han sido, dejarlo: pasar líquidos de un recipiente a otro, abrir el empaque de sus pitillos, abrir la tapa del yogur, pelar sus bananos, abrir sus granadillas, bajar en su triciclo por las rampas del parqueadero, llevar sus juguetes en una tula cuando vamos al parque, escalar su silla para comer, llevar sus pañales a la caneca, llevar la ropa sucia al canasto, abrir la nevera, explorar su contenido y sacar de ella su bebida preferida; y así cada vez que va creciendo va haciendo más cosas solo.

Cuando escuchaba al doctor, yo pensaba la importancia de este tema, pues más allá de que el niño haga cada día más cosas, es irle creando la confianza suficiente para que más adelante sea capaz de escuchar su intuición y seguir adelante con sus sueños.

Confiemos en la naturaleza, que trajo a los niños con sus “ventanas de oportunidad” y estaremos educando seres con criterio, persistencia y valentía para conseguir lo que se propongan.

 


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No quiero educar a mi hijo para que sea un “Messi”

Y no lo digo por Messi, a quien admiro por su carrera, sino porque no quiero educar a mi hijo inculcándole ser el súper, “re-contramejor”, de alguna cosa, no quiero educarlo para que crea que tiene que salvar el mundo él solo, no quiero educarlo para que sienta que si no cumple con la expectativa de otros entonces no sirve. 

Todos los días, la vida nos demuestra que eso de “crear modelos idílicos”, es la pérdida de tiempo más grande del mundo, pero nosotros, seguimos  insistiendo y si entonces antes era Falcao,  y el pobre se lesionó; ahí quedó James…. de verdad que no tenemos límite… parecemos borregos, como locos buscando algo que nos muestre esa figura de éxito que no existe en nuestras propias vidas. Sigue leyendo


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Adiós a la presión social en la maternidad

A pesar de que todos los días rezo, a pesar de que todos los días me digo frases de aliento; me da mal genio conmigo misma porque me sigue importando lo que dicen los demás y no es que me trasnoche pensando en eso, pero si lo siento cuando estoy fuera de mi casa con Sebas; Sigue leyendo


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Hacemos Colecho y qué?

El término “colecho” llegó a mi antes de tener a Sebas, cuando por casualidad leí un artículo que hablaba del tema. Con todas las hormonas alborotadas, aquel artículo que hablaba de la necesidad de los bebés de sentir la piel y el calorcito de su mamá, me llegó al corazón. Sigue leyendo