Lo divino de ser mamá


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Adiós a la presión social en la maternidad

A pesar de que todos los días rezo, a pesar de que todos los días me digo frases de aliento; me da mal genio conmigo misma porque me sigue importando lo que dicen los demás y no es que me trasnoche pensando en eso, pero si lo siento cuando estoy fuera de mi casa con Sebas; Sigue leyendo

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La culpa en la maternidad

Alguna vez una amiga me dijo que cuando te convertías en mamá, nacía también con ese bebé un sentimiento de culpa permanente en ti. En ese entonces, yo, que no tenía hijos, pensaba que ella era una exagerada, pues yo la veía haciendo súper bien su labor maternal. Pero ahora que soy mamá la entiendo y no es que tenga ese sentimiento el 100% del tiempo, pero si veo que hay muchas más razones para sentirme culpable que antes, pues cuando amas tanto, siempre quieres dar más y lo que haces hoy a veces sientes que no es suficiente.

Sin importar si es por razones maduras o inmaduras, ese sentimiento se nos cuela en el corazón, y por eso, hoy quiero exorcizar esas culpas y liberarme, pues el camino es largo y mientras más livianas lo pasemos será mejor.

  • Culpa por haber hecho una burrada el primer día que tuve a mi bebé en la casa. Al principio sentirse que no sabes nada es normal, pero que de verdad hagas algo que al bebé le duela, te marca. Yo por ejemplo lo pelé con los pañitos húmedos, sin intención, pero cuando le vi su pielcita roja a pesar de que no lloraba, mi mundo se derrumbó y lloré como una niña chiquita.
  • Culpa por ser tan poco hábil en cosas sencillas, como por ejemplo ponerle la ropa sin que se le vaya un piecito por el hueco que no es, que no logre abotonar el “maldito” botoncito a presión que odié, cuando con llanto, Sebas me pedía que lo cambiara rápido y yo entre más rápido quería hacerlo, más mal ponía los dichosos botoncitos.
  • Culpa por dejar hacer a Sebas algo que “todo el mundo” dice que es malo, como ver videos en Youtube. Cada vez que veo un artículo donde dice que el promedio de un niño de dos años en adelante, frente al tv es de una hora, me da un hueco en el estómago y pienso, todos son unos mentirosos, pues sé que hay días en donde Sebas lo ha hecho mas de ese tiempo, y a veces lo uso para tenerlo controlado mientras debo hacer algo en a casa o de trabajo.
  • Culpa por darme tiempos para mi. He leído mil artículos que dicen que debemos tomar 30 minutos diarios para nosotras mismas y creo que solo ahora que Sebas ya tiene dos años lo veo como algo más factible, pues, antes para mi era imposible, no solo porque al ser una mamá trabajadora me daba pesar no estar con él cuando llegaba a la casa, sino porque además dentro de mi, hay un sentimiento que cuando vuelvo a estar sola, no siento ese placer que tantas dicen, me siento incompleta y termino viendo fotos de Sebas, así que de verdad ahí todavía tengo un reto.
  • Culpa, por ir a algún evento con otras mamás y las veo divinas arregladas como si su vida fuera perfecta y yo he llegado en tennis y cola de caballo. Ese si que es golpe bajo, como si ellas supieran algo que yo no.

En fin creo que la lista se va alargando mientras más lo pienso, pues cuando sentimos que vamos en contra de lo “correcto”, se prende esa alarmita dentro del corazón; pero yo les confieso que cuando veo a mi hijo aprendiendo a vestirse solito o que me dice veamos videos abrazados, doy gracias porque a pesar de toda esa imperfección, por nada del mundo me quiero perder su vida y entonces me digo a mi misma: que me arda en el infierno, pero somos felices.